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Criar hijos, ayudar a criar nietos y terminar en un geriátricoEn un periódico matutino publicaron una nota titulada "generación lasaña", haciendo referencia a las personas de más de 50 años, que están en esa etapa de la vida en que deben criar a sus hijos, salir a trabajar y ocuparse de sus padres, ya mayores. Se hace todo tipo de consideraciones y se compadecen porque como la longevidad es cada vez mayor, es terrible tener que ocuparse de los "viejos", son un problema...
El fenómeno responde en gran medida a la mayor expectativa de vida y la irrupción de una nueva longevidad. Ante esta realidad, la generación del medio afronta sentimientos de culpa por no llegar a cumplir con todas las responsabilidades, de soledad y abandono por no contar con las herramientas necesarias para transitar esta etapa y un agotamiento físico y mental que en ocasiones se traduce en patologías. La pregunta se impone: ¿quién cuida la salud mental de los que cuidan? Así lo dice la mencionada nota. Pero también podrían preguntarse: esos adultos mayores a los que hoy DEBERIAN cuidar, fueron quienes les brindaron sus mayores cuidados desde que nacieron, acompañaron su crecimiento, les brindaron estudios para llegar a ser alguien en la vida, se casaron, tuvieron hijos y los convirtieron en abuelos que siguieron ayudando, aún con el peso de los años y muchas veces con achaques, para que sus hijos salgan a trabajar o incluso, a pasear. Los nietos también crecieron, los abuelos siguieron sumando años, achaques y a la hora de cosechar lo que sembraron, encontraron el desamor, el destrato, la queja de cansancio permanente y al dolor propio de algún problema de salud, se agrega el dolor del alma, de sentirse un estorbo, un florero que pasó de moda y nadie sabe dónde meterlo o, los llevan al depósito de viejos conocido como geriátrico o para que suene más lindo "Residencia de adultos mayores". Quienes hoy deberían cuidar, retribuir el amor que recibieron, olvidan que sus padres también tenían otras obligaciones y deseos cuando ellos eran niños y, sin embargo, allí estaban acompañando, educando, mimando, pasando noches de insomnio porque estaban enfermitos o cuando transitaron la adolescencia, esperando su regreso a casa después de una salida nocturna. Esos que hoy deberían cuidar ¿saben que sus padres, hoy ancianos, también tenían las mismas obligaciones de cuidarlos a ellos y a sus propios padres? Tristísimo ver que vivimos en una sociedad en la que ser viejo es un casi un delito, una molestia para los hijos y esos hijos, no se dan cuenta que algún día (con suerte) también llegarán a viejos. ¿Quién los cuidará? Recuerden que se predica con el ejemplo. Tal vez con el paso de los años, no existirán los geriátricos y la responsabilidad de cuidarlos recaerá en la Inteligencia Artificial. Probablemente, un robot les dé más cariños que sus propios hijos. Susana Espósito - 3179 caracteres – Miércoles 04/02/26 |
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