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El fenómeno de El Niño comenzó y podría generar problemas en Argentina
El organismo meteorológico de Estados Unidos confirma que ya inició El Niño y pronostica fenómenos extremos en la Argentina, para los últimos meses, aumentando el riesgo de eventos extremos y enfermedades que afectarían a varias provincias de nuestro país.
La Agencia Nacional Océanica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) declaró oficialmente el inicio del fenómeno de El Niño en todo el mundo. De acuerdo con el comunicado que publicaron el 11 de junio, “se prevé que se intensifique hasta un nivel moderado o fuerte este otoño” en el hemisferio norte. En la Argentina y el resto del hemisferio sur, esta escalada ocurrirá en primavera.
“Los pronosticadores estiman un 63% de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2,0°C en la región del Pacífico monitoreada para El Niño. Si se supera este umbral, la NOAA considera el evento como uno ‘muy fuerte’“, agregaron en el comunicado.
La posibilidad de que se presente una versión intensa sigue vigente, advierten desde la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que ya había anticipado el desarrollo del fenómeno. En el caso de la Argentina, esto podría traducirse en eventos extremos. Según los expertos, los efectos podrían ser incluso mayores a los que se han registrado en el pasado.
En los próximos meses, particularmente a partir del fin del invierno, es muy probable que en gran parte del territorio argentino se registre un calor extremo acompañado de lluvias abundantes. El factor clave es de alcance global: la temperatura del océano Pacífico continúa en ascenso y la posibilidad de que se modere es cada vez menor.
A esto se suman las alteraciones que, en las últimas dos décadas, modificaron el clima por efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero. No hay certezas sobre lo que pueda ocurrir; sin embargo, este escenario, de acuerdo con los expertos consultados, exige atención y, sobre todo, prevención y preparación.
Durante el fin de semana, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que es fundamental prestar atención al fenómeno que comienza. “El Niño es un factor determinante de los patrones climáticos. Un océano más caliente aporta humedad y calor al sistema climático, lo que puede agravar fenómenos extremos como olas de calor y tormentas”, declaró el domingo pasado.
Fuentes de la OMM indicaron: “Persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto del apogeo y su intensidad máxima, pero la mayoría de los modelos sugiere un evento al menos moderado, con la posibilidad de que alcance gran intensidad”, lo que se traduce en mayores riesgos de inundaciones y todas las consecuencias asociadas al calor extremo, que implican afectaciones directas a la salud, aumento del dengue, golpes de calor, etc.
Demás está decir que eso puede además afectar la parte estructural: atraviesa la producción y puede afectar el acceso a servicios básicos como la electricidad. Así lo describió el exsecretario de Cambio Climático de la Nación, Rodrigo Rodríguez Tornquist.
La última vez que en el país se registró una variante extrema de El Niño fue en 1997. Reportajes televisivos de aquel año mostraban lluvias que en dos días superaban los niveles habituales de todo un mes, campos santafesinos completamente inundados y barrios porteños, como Palermo, bajo el agua.
Según Pedro Di Nezio, meteorólogo especializado en este fenómeno, en nuestro país los efectos de El Niño varían según la región: en el Litoral, la Cuenca del Plata y gran parte del centro del país, aumenta la probabilidad de lluvias y eleva el riesgo de crecidas e inundaciones; en Cuyo podría aliviar la sequía prolongada de más de 15 años, aunque esto dependerá de la intensidad que alcance durante el invierno.
El Gobierno Nacional inició su estrategia de coordinación en mayo pasado. El viernes pasado llevaron adelante la primera reunión de la Mesa de Preparación ante el Niño, con la participación de autoridades de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Misiones y Santa Fe, para analizar la situación actual, revisar antecedentes y evaluar el posible impacto del fenómeno en las provincias de la Cuenca del Plata”. Confirmaron que, en el encuentro, determinaron que las “previsiones muestran una transición hacia condiciones de El Niño a partir del trimestre junio–julio–agosto” y que los registros históricos ponen a esas provincias como las más vulnerables frente a inundaciones.
El lunes también hubo una reunión de la oficina dependiente del Ministerio de Seguridad, en Corrientes. Se desarrolló una segunda mesa de reunión en conjunto con expertos del SMN, el Instituto Nacional del Agua (INA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) y la Oficina de Monitoreo de Emergencias Agropecuarias (Omega). Ellos dieron informes actualizados sobre el desarrollo de este fenómeno y los posibles impactos sobre la región.
En la Ciudad de Buenos Aires, el abordaje no está coordinado por la Subsecretaría de Ambiente, dependiente de la Vicejefatura de Gabinete. Desde esa área indicaron que cualquier acción vinculada al fenómeno correspondería al Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que respondió que no hay medidas especiales para enfrentar el evento climático anunciado. Sí destacaron que el Plan Hidráulico de la Ciudad ha sido clave para “llevar tranquilidad a los vecinos frente al desafío del cambio climático y los riesgos de inundaciones”.
El Gobierno porteño también cuenta con un sistema de alerta temprana de tormentas que funciona en el Centro Único de Coordinación y Control, en Chacarita, operado por la Subsecretaría de Emergencias. Sin embargo, en su sitio oficial no hay, por ahora, comunicaciones vinculadas a la llegada de El Niño.
Susana Espósito - 5732 Caracteres – Lunes 15/06/26 Fuente: Agencia Nacional Océanica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA)
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