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El Gobierno eliminó el Instituto Nacional de AlimentosEl lunes 3 de agosto, Gobierno de la Nación eliminó el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y traspasó sus funciones al Senasa, organismo oficial argentino encargado de garantizar la sanidad animal y vegetal, y la inocuidad de los alimentos, regulando tanto la producción interna como las importaciones y exportaciones agroalimentarias.
El INAL tenía tres funciones centrales: verificaba que los productos en el mercado cumplieran el CAA; autorizaba establecimientos, productos, importaciones y exportaciones; y realizaba pruebas bromatológicas y de inocuidad para detectar riesgos sanitarios. Ahora esas competencias pasarán al Senasa. Según explicó el Gobierno, esta absorción de facultades “no es azarosa”, sino que el organismo nacional “ya cuenta con la infraestructura territorial de control alimentario más grande del país —laboratorios, cuerpo de inspectores y despliegue en todo el territorio nacional para producción primaria e industrial—, algo que el INAL nunca tuvo desplegado con esa escala. Se trata de una cuestión de capacidad operativa instalada, no de jerarquía institucional”. “Con esta reorganización se separan las funciones de control de las funciones de rectoría sanitaria: Senasa se especializa en la fiscalización operativa de alimentos en todo el país, mientras que el Ministerio de Salud concentra su capacidad técnica en la conducción de políticas de alimentación saludable, comenzando por la agenda de reducción de colorantes y saborizantes en productos procesados”, argumentaron. Para el Gobierno, que el Senasa concentre las funciones del INAL consolidará “un sistema más simple, eficiente y previsible”, al mismo tiempo que “se eliminan las duplicaciones de competencias y controles, concentrando en el organismo el registro, el control y la fiscalización de importaciones de productos alimenticios”. Además, autorizará y supervisará establecimientos oficiales provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires que verifiquen normas del CAA. Por otro lado, se reconocen por equivalencia las certificaciones de aditivos, coadyuvantes tecnológicos e ingredientes emitidas por países con sistemas de control reconocidos o que aplican el Codex Alimentarius, evitando trámites y evaluaciones duplicadas. También, se establece una Base Única de Datos a cargo del Senasa, “centralizando la información y los registros de productos y establecimientos para agilizar la gestión y fortalecer la trazabilidad”, al mismo tiempo que se aplica “un plazo máximo de 45 días hábiles para actualizar el CAA, brindando mayor previsibilidad, transparencia y agilidad al proceso de modificación de la normativa”. El Gobierno entiende que estos cambios permitirán una agilización del comercio exterior, es especial, a lo que se refiere a la importación de alimentos envasados para venta directa, estableciendo controles posteriores al ingreso “para evitar demoras innecesarias en su comercialización”. Asimismo, se “facilita la exportación de alimentos, estableciendo que los productos deberán cumplir los requisitos del país de destino y que las certificaciones serán emitidas por un único organismo con reconocimiento internacional”. Susana Espósito - 3772 caracteres – Jueves 06/08/26 - Fuente: Gobierno Nacional |
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